La Trascendencia de las Finanzas Sostenibles para la Agenda

La reconocida profesora Rebecca Henderson de la Universidad de Harvard establecía en su visionario libro “Reimagining Capitalism in a World on Fire” (2020) que aquel empresario que se enfoca exclusivamente en la maximización del valor para el accionista podría no solo contribuir negativamente al bienestar de su entorno y el planeta, sino también poner en riesgo la salud misma de la empresa.

Y esto es particularmente cierto en la coyuntura actual para la región. De acuerdo con datos estadísticos de Naciones Unidas, se evidencia un estancamiento en el cumplimiento de la mayoría de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en Latinoamérica y el Caribe. Lamentablemente, el ritmo del progreso en cada uno de los ODS no ha sido el esperado con la mirada puesta en el 2030. Peor aún, según la información recogida por la institución, hay países, como Belice, Venezuela, Haití, Costa Rica y Panamá, que evidencian un retroceso en, al menos, tres de los 17 ODS. Entre los objetivos en peor situación se encuentran el ODS 9 (Industria, Innovación e Infraestructura), con un rezago crítico en 17 de los 24 países; y el ODS 16 (Paz e Instituciones Sólidas), con elevada probabilidad de no lograrse dicho objetivo en 18 de ellos. Junto con el problema del hambre en la región, la falta de infraestructura y la corrupción pública, prolongan una problemática social y económica que repercute en la calidad de vida de sus habitantes.

Es inobjetable el rol de gobiernos nacionales y subnacionales en la mitigación de factores que inciden en el lento avance, o hasta retroceso, de los ODS. Con el mismo convencimiento, el sector privado tiene un papel protagónico que aún no lo asume a plenitud, quizá como consecuencia de los aún insuficientes esfuerzos de sensibilización por parte de las instituciones comprometidas con la sostenibilidad, lo que redunda en la poca o nula conciencia que permita ver al empresario/emprendedor que la propia sostenibilidad de su negocio, eventualmente, se encuentra en juego.

Aquí es donde entra en juego el efecto multiplicativo y escala que se puede alcanzar a través del sector financiero. Las instituciones financieras deben atender el llamado a la acción a través de iniciativas generadas por organismos como Pacto Global, los Principios de Inversión Responsable (UN PRI), UNEP FI, y tantos otros actores que entienden la trascendencia de las finanzas sostenibles en el mundo.

El ámbito de las finanzas sostenibles permite a sus actores fundamentales – el sector financiero – a entender la doble materialidad resaltada por SASB (Sustainability Accounting Standards Board), misma que se genera, por un lado, en la empresa que identifica y evalúa factores materiales, sociales y ambientales, que influyen en su rentabilidad y el valor de ésta. Y, en sentido contrario, la empresa también identifica y evalúa los impactos que sus decisiones de negocio en la economía, la sociedad y el medio ambiente. Corresponde entonces que, a través de los instrumentos financieros que incorporan el concepto de sostenibilidad, las instituciones financieras promuevan esta imperiosa necesidad que el sector privado actúe, que tome decisiones en su giro de negocio, no sólo pensando en los resultados financieros inmediatos, sino también considere los efectos futuros, en el largo plazo, en los grupos de interés alrededor suyo, pues su propia sostenibilidad dependerá de la sostenibilidad del entorno.

Quizá si las finanzas sostenibles se concentran en este propósito, empezaremos a ver una reversión de la tendencia negativa en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en concreto el ODS 9.

 

J. Bismarck Pinto Mollinedo

GERENTE DE INVERSIONES BURSÁTILES

Capital SAFI S.A.

 

119PortaditaDiciembre

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