Negocios Sostenibles

Emergencias climáticas: un desafío para la resiliencia empresarial

Las emergencias climáticas han dejado de ser eventos excepcionales para convertirse en un factor estratégico para las empresas. Incendios forestales, sequías, inundaciones, olas de calor y fenómenos climáticos de gran intensidad pueden afectar directamente la continuidad de las operaciones, la infraestructura, las cadenas de suministro, la disponibilidad de agua y energía, la productividad y, finalmente, la sostenibilidad financiera de los negocios.

En este escenario, la posibilidad de enfrentar fenómenos de gran magnitud asociados a El Niño —incluidos escenarios extremos comúnmente denominados “Súper Niño”— debe ser considerada desde una perspectiva de prevención y gestión de riesgos. Más allá de cuándo o con qué intensidad pueda presentarse un evento de estas características, la experiencia reciente nos demuestra que las empresas deben estar preparadas para operar en condiciones climáticas cada vez más complejas e inciertas.

Para Bolivia, el desafío es particularmente importante. Nuestra diversidad geográfica y productiva hace que un mismo fenómeno pueda generar impactos distintos entre regiones: déficit hídrico y sequías en determinadas zonas, lluvias intensas e inundaciones en otras, mayor exposición a incendios forestales, afectaciones a la producción agropecuaria y presión sobre fuentes de agua y energía. Estos impactos ambientales rápidamente se trasladan a la economía.

Para el sector privado, esto significa enfrentar riesgos que van mucho más allá de los daños físicos sobre instalaciones. Una emergencia climática puede interrumpir carreteras y rutas logísticas, afectar proveedores, disminuir la disponibilidad de materias primas, incrementar costos de producción y transporte, generar pérdidas de jornadas laborales y comprometer el abastecimiento de mercados. El riesgo climático se convierte así en riesgo operativo, financiero y de cadena de suministro.

Sectores estratégicos para Bolivia —como el agropecuario, industrial, energético, financiero, logístico y de servicios— necesitan incorporar estos escenarios dentro de sus procesos de planificación. Y existe además un desafío particular para las micro, pequeñas y medianas empresas, que muchas veces cuentan con menores capacidades financieras y operativas para absorber interrupciones prolongadas.

Por ello, prepararnos ante un posible evento climático extremo no significa esperar a que la emergencia ocurra. Significa anticiparnos. Las empresas pueden identificar instalaciones y proveedores críticos, analizar vulnerabilidades en sus cadenas de valor, desarrollar planes de continuidad del negocio, establecer protocolos frente a interrupciones logísticas, gestionar de manera más eficiente recursos esenciales como el agua y la energía y fortalecer mecanismos de respuesta y recuperación.

También será fundamental avanzar hacia una mayor articulación público-privada. Ninguna empresa puede gestionar individualmente riesgos de esta magnitud. Necesitamos información climática oportuna, sistemas de alerta temprana, infraestructura resiliente, coordinación territorial y mecanismos que permitan movilizar capacidades y recursos antes, durante y después de una emergencia.

Desde Pacto Global Red Bolivia, creemos que este desafío también representa una oportunidad para avanzar hacia una nueva cultura empresarial: una en la que la sostenibilidad, la adaptación climática y la gestión de riesgos formen parte de la estrategia del negocio.

La pregunta para el sector privado boliviano ya no debería ser únicamente qué haremos cuando ocurra una emergencia, sino qué estamos haciendo hoy para garantizar que nuestras empresas puedan continuar operando cuando ocurra.

Prepararnos frente a fenómenos climáticos extremos es proteger inversiones, empleos, cadenas productivas y comunidades. Es también comprender que la resiliencia climática se está convirtiendo en una condición para la competitividad y la sostenibilidad de las empresas bolivianas.

Lucía Sossa
DIRECTORA EJECUTIVA
Pacto Global Red Bolivia

 

Negocios Sostenibles

Poner a las personas en el centro es la forma más real de construir sostenibilidad

Hoy hablamos cada vez más de sostenibilidad, y creo que eso es una buena señal. Las empresas entendemos que crecer también significa actuar con responsabilidad, cuidar nuestro entorno y generar valor para las personas.

Desde mi experiencia, hay una pregunta que siempre debería guiarnos: ¿cómo contribuye lo que hacemos al bienestar de las personas?

Creo profundamente que una empresa cobra mayor sentido cuando es útil en la vida cotidiana. Cuando acompaña, facilita, resuelve necesidades, genera oportunidades y construye confianza. Esa ha sido una convicción que acompañó nuestro crecimiento y nuestra manera de entender el rol de la empresa en Bolivia.

Nuestra historia comenzó en la salud, muy cerca de las familias bolivianas, con Farmacorp y esa experiencia nos enseñó algo fundamental: detrás de cada decisión, producto o servicio hay una persona. Alguien que busca una solución, necesita atención o espera encontrar algo que contribuya a su bienestar.

Con el tiempo, ese aprendizaje nos permitió crecer y construir Nexocorp, una corporación diversa, pero unida por un mismo propósito: crear nexos de por vida para tu bienestar.

Por eso, para nosotros, la sostenibilidad es una forma de hacer empresa con responsabilidad. Está presente en la manera en que trabajamos, en las relaciones que construimos, en la integridad con la que tomamos decisiones y en el compromiso que asumimos con las personas, las comunidades y el entorno.

Esta visión también se traduce en acciones concretas. A través del programa de Responsabilidad Social Empresarial “Sí Quiero”, de Farmacorp, canalizamos el aporte voluntario de nuestros clientes para apoyar a instituciones sociales en todo el país. Con “Sí Quiero Abrigarte”, unimos esfuerzos para acompañar a quienes necesitan abrigo durante el invierno. “Sí Quiero Respirar” busca contribuir al cuidado de nuestros bosques y apoyar a quienes trabajan en la prevención y respuesta ante los incendios forestales y, a través de “Cero Contrabando”, promovemos el acceso a medicamentos seguros y reforzamos el valor de la legalidad como una forma de proteger la salud.

Ser parte de Pacto Global Bolivia refuerza este compromiso y nos invita a seguir avanzando en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. También confirma algo en lo que creo profundamente: cuando unimos capacidades, experiencias y voluntades, podemos generar un impacto mucho mayor.

Estoy convencida de que hacer empresa también es una forma de servir. Tenemos la oportunidad de generar empleo, impulsar desarrollo, crear oportunidades y contribuir al bienestar de nuestro país.

Cuando ponemos a las personas en el centro, el crecimiento encuentra propósito y cuando ese propósito se convierte en acciones consistentes, construimos empresas que pueden aportar al presente y al futuro de Bolivia.

Ese es el camino que queremos seguir recorriendo: con responsabilidad, propósito y sobre todo con el corazón puesto en las personas.

Rosario Paz Gutiérrez
PRESIDENTA EJECUTIVA
Nexocorp

 

Negocios Sostenibles

La misión de la universidad en la era de la inteligencia artificial

Vivimos uno de los momentos más trascendentales de la historia contemporánea. La inteligencia artificial, la robótica y otras tecnologías exponenciales están transformando la forma en que aprendemos, trabajamos, producimos y nos relacionamos. Nunca antes la humanidad había contado con herramientas tan poderosas para acelerar el conocimiento y resolver problemas complejos. Sin embargo, cuanto mayor es ese potencial, mayor es también nuestra responsabilidad de orientar su desarrollo hacia el bien común.

Andrea Bonime-Blanc, en Governing Pandora, sostiene que el gran desafío del siglo XXI no consiste únicamente en desarrollar tecnologías más sofisticadas, sino en construir una gobernanza basada en la ética, la transparencia y la confianza. En la misma línea, la reciente encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV recuerda que la técnica constituye una expresión de la creatividad humana, pero nunca puede sustituir aquello que nos hace verdaderamente humanos.

Este desafío interpela directamente a las universidades. Si la inteligencia artificial está redefiniendo las profesiones y transformando la toma de decisiones, la educación superior debe ir mucho más allá de enseñar nuevas herramientas. Su misión es formar personas capaces de comprender las implicaciones de estas tecnologías, anticipar sus riesgos y ejercer un liderazgo responsable.

Pero precisamente porque estas tecnologías evolucionan a una velocidad sin precedentes, surge una pregunta que trasciende el ámbito tecnológico: ¿estamos formando a los líderes capaces de gobernarlas con responsabilidad? esta transformación exige que las propias universidades repensemos nuestra misión, alineado a los nuevos desafíos compartidos que enfrenta hoy la humanidad y que demandan nuevas respuestas desde la educación superior. Ello supone fortalecer la investigación interdisciplinaria, promover el diálogo entre la ciencia, la tecnología, las humanidades y las ciencias sociales, consolidar alianzas con empresas, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil, y formar profesionales con una visión de largo plazo, capaces de generar soluciones que contribuyan al bien común.

Esa reflexión dialoga plenamente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 de las Naciones Unidas, que reconoce a la educación de calidad como la base para construir sociedades más inclusivas, equitativas y sostenibles. Pero también nos recuerda que ese propósito tiene un protagonista insustituible: el docente. La inteligencia artificial puede responder preguntas, analizar millones de datos y optimizar procesos; pero no puede inspirar una vocación, formar el carácter, despertar el pensamiento crítico ni transmitir los valores que sostienen una sociedad democrática y libre.

Preparar para el futuro a un estudiante universitario significa integrar la innovación tecnológica con una sólida formación ética y humanista. Necesitamos profesionales competentes, pero, sobre todo, ciudadanos capaces de poner el conocimiento al servicio de las personas y de actuar con responsabilidad frente a los desafíos de nuestro tiempo.

Las tecnologías seguirán evolucionando. Lo verdaderamente decisivo será nuestra capacidad para formar líderes que sepan gobernarlas con sabiduría, ética y sentido de bien común. Porque el mayor desafío de la inteligencia artificial no es tecnológico.

Es, y seguirá siendo, profundamente humano.

Lauren Müller de Pacheco
RECTORA
Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA)

 

Negocios Sostenibles

Innovación y economía circular: Preforte S.A. y la construcción de un futuro sin huella

CarbonCure, reciclado de hormigones y economía circular aplicada al rubro industrial: las herramientas con las que Preforte S.A., miembro de Pacto Global Red Bolivia, asume los ODS 11 y 12 reduciendo la huella de carbono de la construcción desde adentro.

La industria de la construcción es responsable de cerca del 40% de las emisiones globales de CO₂. En Bolivia, ese dato no es una cifra lejana: es el punto de partida desde el cual Preforte S.A. decidió replantear su modelo de producción. No como un gesto de imagen corporativa, sino como una convicción: que fabricar hormigón premezclado con responsabilidad ambiental es posible y que hacerlo transforma el impacto que la industria ejerce sobre el entorno, las ciudades y el clima.

La tecnología CarbonCure es la pieza central de esa apuesta. El sistema inyecta CO₂ reciclado —capturado de procesos industriales que de otro modo lo emitirían— directamente en la mezcla durante la producción. El carbono se mineraliza de forma permanente dentro del material y mejora sus propiedades mecánicas, lo que permite reducir el contenido de cemento por metro cúbico sin comprometer la resistencia. Menos cemento por bachada equivale a menos emisiones acumuladas en toda la cadena: desde la extracción de materias primas hasta la entrega en obra.

A ello se suma la Economía Circular (reciclado de hormigones): residuos y excedentes de producción se procesan para obtener áridos reciclados reutilizables en nuevas mezclas. Lo que antes era un problema de gestión regresa ahora como insumo. Economía circular aplicada al rubro industrial de forma concreta, medible y replicable.

Ambas líneas de acción responden directamente a los ODS 11 —Ciudades sostenibles— y ODS 12 —Producción responsable—. El primero exige infraestructuras resilientes y procesos constructivos que no hipotequen el futuro. El segundo interpela a la industria sobre cómo produce y qué devuelve al entorno. Preforte contesta con hechos: materiales de mayor rendimiento, residuos reconvertidos en recursos y una huella de carbono que decrece sistemáticamente.

La membresía en Pacto Global Red Bolivia formaliza ese compromiso ante los diez principios universales de sostenibilidad empresarial. Es también una plataforma de aprendizaje compartido con organizaciones que entienden que innovación tecnológica y sostenibilidad no son caminos paralelos, sino uno solo. Cada avance técnico en planta es, a la vez, un avance hacia los objetivos globales de la Agenda 2030.

Bolivia construye hoy las ciudades que habitará mañana. Cada decisión sobre materiales, procesos y residuos tiene consecuencias que se prolongan décadas. Preforte S.A. asume ese peso como oportunidad: ser parte activa de la solución climática desde el corazón mismo de la industria de la construcción.

Julio César Suárez Cuéllar
GERENTE GENERAL
Preforte S.A.

 

Negocios Sostenibles

Construcción sostenible y ciudades sostenibles: una visión necesaria para Bolivia 

El crecimiento urbano y el desarrollo de infraestructura representan uno de los principales desafíos para la sostenibilidad en Bolivia. En este contexto, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 11, orientado a lograr ciudades y comunidades sostenibles, nos invita a impulsar modelos urbanos más resilientes, eficientes y centrados en el bienestar de las personas.

Actualmente, el sector de la construcción tiene un impacto importante en el consumo de recursos y generación de emisiones. Sin embargo, también posee un enorme potencial de transformación mediante la incorporación de criterios de sostenibilidad en el diseño y operación de edificios e infraestructuras.

Desde Bayá Ariscain Group, a través de iniciativas como Green Habitat, Educagreen y nuestra nueva plataforma GreenConnect, impulsamos la promoción de la construcción sostenible, la formación especializada y la generación de mayor conciencia sobre la importancia de incorporar criterios ambientales, innovación y eficiencia en los procesos de desarrollo.

La implementación de parametros de estándares internacionales como LEED y EDGE demuestran que es posible desarrollar proyectos con mayor eficiencia energética, optimización del uso del agua y espacios más saludables para las personas. Más allá de los beneficios ambientales, estos modelos generan también valor económico, competitividad y bienestar.

No obstante, el desafío actual requiere ampliar la mirada. La sostenibilidad no debe limitarse únicamente a construir edificios sostenibles, sino avanzar hacia una visión más integral orientada a planificar ciudades sostenibles. Esto implica pensar en movilidad, espacios públicos, resiliencia climática, acceso a servicios y calidad de vida.

Las ciudades del futuro deberán responder no solo a las necesidades ambientales, sino también sociales y económicas de sus habitantes. Para ello, resulta fundamental fortalecer la articulación entre el sector público, privado, académico y la sociedad civil.

Como miembros de Pacto Global Red Bolivia, asumimos el compromiso de contribuir activamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible mediante la promoción de buenas prácticas, formación y proyectos que impulsen una transformación positiva en nuestro entorno.

Hoy, Bolivia tiene la oportunidad de construir no solo mejores edificios, sino también mejores ciudades y comunidades para las futuras generaciones.

Gaby Bayá
CEO and FOUNDER
Bayá Ariscain Group

 

Negocios Sostenibles

Economía Cicular

El próximo 17 de mayo se celebra Día Internacional del Reciclaje, lo que invita a una reflexión profunda sobre la urgencia de transformar el ciclo de vida de lo que producimos y consumimos.

En Yanbal, tenemos un compromiso integral con la sostenibilidad. Protegemos el medio ambiente, cuidamos a las personas y actuamos bajo los más altos estándares éticos. Desarrollamos cada producto de manera responsable, priorizando la ecoeficiencia de nuestras operaciones, el uso de ingredientes seguros y cadenas de suministro responsables. En línea con ello, entendemos que este desafío no es solo una responsabilidad ambiental, sino un imperativo estratégico que exige integrar los principios de la economía circular en el corazón de nuestras decisiones de negocio.

Durante más de dos décadas, hemos operado bajo un enfoque de ecoeficiencia. A través del ecodiseño, optimizamos envases y embalajes para reducir materiales, mejorar la reciclabilidad y minimizar el uso de plástico virgen. Un hito reciente de este compromiso es la optimización de nuestra BB Cream en 2025:  logramos reducir el material de empaque en un 4,87%, demostrando que pequeños cambios generan grandes impactos ambientales.

Nuestra visión de circularidad se extiende también a la formulación. Somos pioneros en el aprovechamiento de subproductos de otras industrias (upcycling), otorgando una segunda vida a recursos valiosos. Un ejemplo emblemático es nuestra crema "Elixir de Vida", que utiliza extracto de uva de pisco recuperado de la industria vitivinícola peruana. Asimismo, incorporamos ingredientes como el cáliz de la uchuva (conocido localmente como motojobobo) y la cascarilla de quinua, integrando la biodiversidad regional en una cadena de valor responsable.

Sin embargo, el camino hacia la circularidad plena enfrenta barreras estructurales, especialmente en contextos como el de Bolivia. La falta de incentivos fiscales y la informalidad en la gestión de residuos ralentizan la transición. Además, la brecha en capacitación para ciudadanos y empresas dificulta la adopción de este nuevo paradigma. En este escenario, Pacto Global desempeña un rol catalizador, articulando esfuerzos y proporcionando plataformas de intercambio que aceleran el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

La tecnología emerge como nuestra gran aliada en este viaje. En Yanbal, la digitalización de catálogos y facturas es una realidad de desmaterialización que optimiza recursos drásticamente. Mirando hacia el futuro, la impresión 3D promete revolucionar la industria al permitir la producción bajo demanda, reduciendo inventarios y mermas. Además, el uso de plataformas de ecodiseño avanzadas nos permite medir la huella ambiental en cada fase del ciclo de vida del producto, garantizando decisiones basadas en datos.

En la constante búsqueda de ser un referente de integridad y respeto en la industria cosmética, para el 2035 tenemos el compromiso de reducir nuestra huella de carbono de alcance 1 y 2 en 72% sobre lo registrado en el 2019. En el alcance 3, buscamos reducir en 38% sobre lo registrado en el 2024.  Con respecto a residuos, nuestro objetivo es que el 80% de nuestros residuos sean reciclados o reutilizados en el 2030.  

El mensaje es claro: la economía circular ya no es una alternativa opcional, es una necesidad sistémica. La innovación y la sostenibilidad son motores complementarios que, al unirse, generan valor compartido y bienestar para la sociedad.

Diana Hurtado
COUNTRY MANAGER
Yanbal de Bolivia S.A.

 

Negocios Sostenibles

Economía Cicular

La transición hacia una economía circular se ha consolidado como una de las principales respuestas estructurales frente a los límites del modelo lineal de “extraer–producir–desechar”. Este enfoque busca maximizar el valor de los recursos mediante su reutilización, reparación, reciclaje y regeneración, reduciendo tanto la presión sobre los ecosistemas como la generación de residuos.

A nivel global, apenas el 7,2% de la economía es circular, según el informe Circularity Gap Report 2023 de Circle Economy. Esto implica que más del 90% de los materiales extraídos continúan perdiéndose tras su uso inicial. Asimismo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte que el consumo de recursos naturales se ha triplicado desde 1970, superando los 100 mil millones de toneladas anuales, lo que agrava la crisis climática y la pérdida de biodiversidad.

En América Latina, la brecha es aún más evidente. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, la región genera aproximadamente 541.000 toneladas de residuos sólidos urbanos al día, de las cuales solo cerca del 10% se recicla. Esta baja tasa refleja limitaciones estructurales en infraestructura, incentivos económicos y marcos regulatorios.

Bolivia no es ajena a esta realidad. Según datos de ONU Hábitat en Bolivia, el país genera más de 8.000 toneladas diarias de residuos sólidos que, en su mayoría, terminan en botaderos a cielo abierto. La gestión de residuos sigue siendo predominantemente lineal, con alta dependencia de rellenos sanitarios y limitada valorización de materiales.

Frente a este panorama, es fundamental avanzar hacia políticas públicas y estrategias empresariales que impulsen la circularidad. En este marco, desde el Grupo de Economía Circular de la Mesa de Ciudades Sostenibles, impulsaremos una hoja de ruta empresarial para integrar principios de circularidad en los modelos de negocio y generar valor económico y ambiental.

Asimismo, es clave fomentar la innovación, el ecodiseño y la articulación público-privada para fortalecer cadenas de valor circulares.

La economía circular no solo representa una necesidad ambiental, sino una oportunidad económica. Según el Foro Económico Mundial, este modelo podría generar hasta 4,5 billones de dólares en beneficios globales hacia 2030. Para Bolivia, avanzar en esta agenda implica construir un desarrollo más resiliente, competitivo y sostenible en el largo plazo.

Lucia Sossa
DIRECTORA EJECUTIVA
Pacto Global de las Naciones Unidas en Bolivia

Negocios Sostenibles

Banco BISA impulsa la Educación Financiera como factor de inclusión y desarrollo sostenible en Bolivia

Estoy convencido de que el sector privado tiene un rol decisivo en la construcción de un país más justo, inclusivo y con mayores oportunidades para todos. No se trata únicamente de generar crecimiento económico o resultados financieros positivos, sino de asumir una responsabilidad activa en el desarrollo sostenible de Bolivia. Bajo esa visión, en el Banco BISA hemos reafirmado nuestro compromiso con el Pacto Global de las Naciones Unidas y con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), colocando a la educación financiera como uno de los pilares estratégicos de nuestra Responsabilidad Social Empresarial.

A través del programa de educación financiera “Creando Futuro”, hemos consolidado una iniciativa que hoy es referente en el sistema financiero boliviano. Solo en 2025, logramos beneficiar a casi 160.000 personas en todo el país mediante talleres gratuitos con certificación, impartidos tanto de manera presencial como virtual. Este esfuerzo contribuye de forma directa al ODS 4: Educación de Calidad, y genera impactos concretos en el ODS 1: Fin de la Pobreza y el ODS 10: Reducción de las Desigualdades.

Creo firmemente que la educación financiera no es solo una herramienta técnica para administrar mejor el dinero; es un instrumento de transformación social. Cuando una persona aprende a elaborar un presupuesto, a ahorrar con objetivos claros, a protegerse de fraudes digitales o a utilizar el crédito de manera responsable, está fortaleciendo su autonomía, reduciendo su vulnerabilidad y ampliando sus posibilidades de progreso.

“Creando Futuro” ha sido diseñado para llegar a diversos grupos de interés: estudiantes de colegio y universitarios, mujeres en procesos de capacitación, adultos mayores, proveedores, clientes del sistema financiero e incluso personas con discapacidad visual. Hemos construido alianzas estratégicas con gobiernos municipales, universidades como la UPB, USFA, UNIFRANZ, UCB, UMSA y UPSA, además del Instituto Tecnológico Boliviano Suizo y múltiples unidades educativas urbanas y rurales.

En cada sesión, nuestros colaboradores participan activamente, respondiendo consultas y brindando orientación cercana y práctica. Abordamos temas como seguridad en canales electrónicos y banca digital, ahorro, presupuesto familiar, uso responsable del crédito, activos virtuales, finanzas sostenibles y derechos del consumidor financiero.

Este enfoque integral ha sido reconocido por el Pacto Global – Red Bolivia y destacado como caso de éxito regional por FELABAN. Para nosotros, invertir en educación financiera es invertir en capital humano, en igualdad de oportunidades y en el futuro sostenible de Bolivia.

Franco Urquidi Fernández
VICEPRESIDENTE DE NEGOCIOS
Banco BISA

Negocios Sostenibles

Juventudes y Triple Impacto - Un Futuro Sostenible que Necesita Inversión y Confianza

Bolivia es un país joven. Más del 51% de su población tiene menos de 30 años, una ventana demográfica que constituye una oportunidad histórica para impulsar innovación, productividad y cohesión social. Sin embargo, esta ventaja se ve limitada por brechas estructurales: empleo precario, migración, baja inclusión tecnológica y escaso acceso a capital para emprender. Frente a este escenario, el reto no es solo ofrecer financiamiento, sino construir ecosistemas que permitan a los jóvenes transformar ideas en emprendimientos sostenibles.

En este contexto, surge con fuerza la necesidad de promover iniciativas de triple impacto económico, social y ambiental que respondan a las nuevas demandas productivas del país y que, al mismo tiempo, conecten a las juventudes con la agenda global del Desarrollo Sostenible. Los jóvenes bolivianos están generando soluciones creativas vinculadas a energías limpias, reciclaje, agricultura regenerativa, economía digital y servicios comunitarios; pero muchas de estas iniciativas no logran despegar por falta de acompañamiento técnico y financiero.

Como institución adherida al Pacto Global de las Naciones Unidas, Diaconía IFD reafirma su compromiso de integrar los Diez Principios en su estrategia y operación, reconociendo que la sostenibilidad es un marco ético y de gestión indispensable para el desarrollo responsable. En coherencia con el ODS 13, avanzamos en la promoción de una acción climática concreta, apoyando iniciativas juveniles que impulsan la resiliencia ambiental, financiamientos verdes, procesos formativos en ecoeficiencia y modelos productivos que reducen la huella ecológica. Esta adhesión no solo fortalece nuestro rol institucional, sino que nos conecta con una red global que promueve innovación, alianzas y soluciones climáticas de alto impacto.

Es aquí donde el trabajo colaborativo de aliados junto a instituciones como Diaconía IFD pueden cumplir un rol catalizador, ofreciendo productos financieros adecuados para emprendedores jóvenes, educación financiera digital, incubación y modelos de acompañamiento que integren habilidades blandas, gestión empresarial e innovación tecnológica. Esta visión, además, se fortalece con la articulación de actores que hoy apuestan por la inversión de impacto: fondos responsables, cooperantes internacionales, sector privado comprometido y plataformas como Pacto Global.

La apuesta por la juventud no puede quedarse en programas aislados. Requiere alianzas que multipliquen oportunidades, que conecten capital con propósito y que permitan a Bolivia transitar hacia una economía más sostenible e inclusiva. Si fortalecemos la confianza en las capacidades de los jóvenes y generamos mecanismos de financiamiento accesible, la innovación social y ambiental dejará de ser un discurso para convertirse en motor de desarrollo.

La juventud boliviana no necesita que se le abra el camino; necesita que se le reconozca como protagonista del cambio, para un futuro con esperanza, responsabilidad y visión sostenible.

Juan Carlos Aramayo
GERENTE GENERAL
Diaconía FRIF-IFD

Cuidar lo construido, transformar lo que viene

Cerrar un año de gestión invita menos a enumerar logros puntuales y más a reflexionar sobre el proceso colectivo que, como país, venimos construyendo. Bolivia cuenta con una riqueza natural, cultural y social invaluable; sin embargo, esta convive con profundas brechas estructurales que condicionan su desarrollo. Esta reflexión adquiere especial sentido en el Bicentenario del país, un momento histórico que interpela nuestra capacidad de transformar potencial en bienestar real. Somos un territorio altamente vulnerable a los efectos del cambio climático, al tiempo que enfrentamos desafíos persistentes como la desigualdad de género, la informalidad y la corrupción.

El año que concluye no ha estado exento de complejidades. El contexto regional y global, marcado por incertidumbres económicas, tensiones geopolíticas y transformaciones aceleradas, exige respuestas más articuladas, responsables y sostenidas en el tiempo. En este escenario, desde Pacto Global Red Bolivia hemos reafirmado una forma de trabajo basada en la colaboración, el diálogo multisectorial y la construcción de capacidades, convencidos de que ningún actor, por sí solo, puede responder a desafíos de esta magnitud.

El camino recorrido ha demandado esfuerzo, coherencia y voluntad. Alinear visiones diversas, acompañar a organizaciones con distintos niveles de madurez en sostenibilidad y traducir principios globales en acciones concretas adaptadas al contexto boliviano no es una tarea sencilla. Precisamente por ello, el valor de lo construido durante este período es significativo. Se ha fortalecido el compromiso del sector empresarial con los Diez Principios, se han impulsado espacios de aprendizaje y se ha promovido una comprensión más profunda de la sostenibilidad como un eje estratégico.

De cara al próximo año, el llamado es claro: profundizar lo avanzado y asumir con mayor determinación los retos pendientes, especialmente en el marco del Bicentenario. Bolivia necesita empresas íntegras que lideren con transparencia; organizaciones que sitúen a las personas como una prioridad transversal; y acciones decididas frente a la crisis climática, orientadas a la prevención, la resiliencia y la adaptación. La sostenibilidad exige visión de largo plazo, decisiones valientes y una ética que coloque a las personas, la paz, el planeta, la prosperidad y las alianzas en el centro del desarrollo.

Lo construido no es menor. Cuidarlo, profundizarlo y proyectarlo será clave para que el próximo año nos encuentre más preparados y más comprometidos con un desarrollo sostenible que responda a los desafíos del país.

Lucia Sossa
DIRECTORA EJECUTIVA

Pacto Global de las Naciones Unidas en Bolivia

Un mundo mejor es posible

En un contexto de crecientes complejidades geopolíticas y económicas, el panorama de América Latina sigue siendo dinámico y heterogéneo, con un desempeño económico diverso entre países. El Banco Mundial proyecta un crecimiento regional del 2,5% y la CEPAL de 2,3% para 2026, en un entorno marcado por altos niveles de deuda y presiones fiscales que elevan la inflación y el costo de vida en nuestros países.

Este escenario evidencia desafíos globales apremiantes en los que el Desarrollo Sostenible es clave, y exige que la comunidad empresarial asuma el compromiso de impulsar cambios significativos hacia un futuro más resiliente.

La historia demuestra que los líderes que trascienden son quienes se anticipan a las necesidades del futuro y trabajan por el bienestar colectivo y la protección del planeta. Durante la reunión anual del Pacto Global en Naciones Unidas en 2024, la directora Sandra Ojambo llamó a intensificar esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, puesto que el avance global apenas llega al 15%, ante esta situación, Bolivia demanda hoy un liderazgo activo y comprometido con el desarrollo sostenible.

La empresa privada juega un papel determinante para enfrentar los desafíos del cambio climático y el calentamiento global que exigen medidas urgentes que no solo protejan el medio ambiente, sino que reduzcan riesgos y generen oportunidades, todos estamos llamados a la acción.

En Banco FIE S.A. asumimos este compromiso guiados por nuestra Misión, Visión y Valores, impulsando procesos transversales a toda la organización con un sólido Enfoque de Sostenibilidad materializado en tres lineamientos: Igualdad de Género, mediante el Modelo de Gestión y Liderazgo “Marca Magenta”; Ecoeficiencia Institucional, para reducir el impacto ambiental en nuestros procesos; y Agronegocios Sostenibles, con financiamiento responsable al sector agropecuario, aportando al cuidado ambiental y a la seguridad alimentaria a través de la estrategia “Fiexperto” y el desarrollo de proyectos de alto impacto climático.

Cada una de las acciones del Banco generan valor para nuestros grupos de interés aportando a la sostenibilidad, lo que nos convierte en un modelo único de banca en Bolivia.

Porque creemos que ¡Un Mundo mejor es Posible!

Ximena Behoteguy
PRESIDENTA DE DIRECTORIO

BANCO FIE

La importancia de ser Aliados por el Agua

Más de dos millones de bolivianos y bolivianas (casi el 20% de la población nacional) no tienen acceso a agua segura. Reducir esta alarmante cifra debería ser una meta compartida por todo el país. El agua no sólo es vida, también es desarrollo y futuro. En un contexto marcado por el cambio climático y la escasez hídrica, garantizar este recurso esencial requiere del compromiso conjunto de todos los sectores. La sostenibilidad ambiental es hoy un desafío urgente que únicamente podrá enfrentarse desde la colaboración entre el Estado, la empresa privada y la sociedad civil.

Desde la Fundación Coca-Cola asumimos el compromiso de liderar la temática de Agua y Resiliencia Hídrica de Pacto Global, porque creemos profundamente en el poder de la colaboración. Como Big Changer en Agua, la Fundación Coca-Cola impulsa iniciativas que fortalecen la resiliencia hídrica y promueven el acceso sostenible a este recurso esencial, ratificando nuestro compromiso con Pacto Global y demostrando que el cambio verdadero se construye a través de alianzas. A lo largo de nuestra trayectoria, hemos aprendido que los grandes desafíos —como el acceso al agua, la sostenibilidad o la inclusión económica— solo pueden afrontarse y superarse si trabajamos juntos.

El agua es un eje central de nuestra estrategia de sostenibilidad. Desde 2019, hemos logrado devolver más del doble del agua utilizada en nuestros procesos productivos, un logro que refleja nuestra convicción de devolver a la naturaleza lo que de ella recibimos. Este compromiso se traduce en acciones concretas a través de dos grandes líneas: Reposición y Acceso.

En alianza con Fundación Natura Bolivia, impulsamos un modelo innovador de conservación conocido como los Acuerdos Recíprocos por Agua (ARA). A través de ellos, las familias se comprometen voluntariamente a conservar zonas estratégicas de sus terrenos, evitando la deforestación en áreas clave para la recarga natural de los acuíferos. A cambio, reciben incentivos productivos como materiales, equipos o sistemas de agua. Este modelo protege fuentes hídricas y bosques en regiones como Samaipata, Vallegrande, Caranavi, Coroico y Teoponte, beneficiando directamente a miles de familias y fortaleciendo su economía local.

A través del programa Bolivia con Agua, trabajamos junto a gobiernos locales y comunidades rurales para ampliar el acceso a agua segura y saneamiento básico. Este esfuerzo conjunto ha permitido instalar sistemas comunitarios sostenibles, mejorar la calidad del agua y fortalecer la gestión local del recurso. Más que infraestructura, Bolivia con Agua impulsa bienestar, salud y oportunidades, demostrando que cuando las alianzas se consolidan, el impacto llega a las familias que más lo necesitan.

Estamos convencidos de que el cambio real ocurre cuando las alianzas se convierten en acción. Por eso, seguiremos sumando esfuerzos y aliados que compartan esta visión: la de un futuro más resiliente, donde el agua pueda seguir siendo fuente de vida, desarrollo y esperanza para todas las comunidades.

De esta manera, reafirmamos nuestro compromiso con Bolivia y con cada persona que trabaja por un país más sostenible y solidario. Porque cuando el agua fluye, la vida también. Así seguimos Juntos en Todas.

Claudia Fernández
DIRECTORA DE ASUNTOS CORPORATIVOS, COMUNICACIONES Y SUSTENTABILIDAD

Coca-Cola Bolivia

119PortaditaDiciembre

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