El encuentro con el empresariado cruceño respondió de manera directa a una de las prioridades que plantea el informe regional: instituciones que funcionen.
En el marco de la reciente presentación en Bolivia del informe regional del PNUD denominado “Democracias bajo presión: Reimaginar los futuros de la democracia en America Latina y el Caribe 2026”, el primer análisis de este alcance sobre democracia y desarrollo en más de dos décadas, la directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Michelle Muschett, participó el pasado 13 de mayo en Santa Cruz de un Diálogo de Alto Nivel con el Sector Privado Empresarial, organizado junto a la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (CAINCO) y el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (SEBRAE). El encuentro, titulado "Impulsando la economía sostenible: alianzas para una nueva visión de desarrollo en Bolivia", reunió a empresarios y otros sectores en torno a una idea central: la inversión y el crecimiento sostenible dependen de instituciones confiables y de reglas de juego claras.
El diagnóstico del informe regional mostró que América Latina sigue siendo la región en desarrollo más democrática del mundo, pero esa fortaleza se erosiona desde adentro. La región presenta un conjunto de presiones que se retroalimentan: polarización política, flujos migratorios, desinformación amplificada por inteligencia artificial, crisis climática, crimen organizado. Bolivia no es ajena a ninguna de ellas.
Ese diagnóstico no se quedó en el plano discursivo: la agenda de Muschett en Bolivia buscó traducirlo en conversaciones concretas con los actores estratégicos. La directora regional explicó que la democracia no es un valor abstracto para quienes invierten y producen; es lo que garantiza reglas claras, seguridad jurídica y la estabilidad necesaria para planificar a largo plazo. Y la relación corre en ambas direcciones: sin instituciones que funcionen tampoco hay condiciones para que la actividad privada prospere.
"No existe un solo actor, no existe un solo gobierno que sea capaz de abordar estas dificultades por sí solos y de manera aislada. Solo es posible a través de alianzas, solo es posible a través del método democrático de diálogo y de construcción de consensos.", indicó Muschett.
El encuentro con el empresariado cruceño respondió de manera directa a una de las prioridades que plantea el informe regional: instituciones que funcionen. El consenso que dejó fue, en el fondo, una traducción económica de esa misma idea: el crecimiento sostenible dependerá cada vez más de alianzas público-privadas capaces de movilizar inversión, conocimiento e innovación hacia sectores con potencial real de empleo y valor agregado.
"El sector privado no viene a sustituir la inversión del sector público. El rol del Estado viene a complementar la capacidad que tiene en ejecución, y no es una transferencia de activos ni de responsabilidades, es una transferencia de una eficiencia que conoce el sector privado.", añadió el presidente de CAINCO, Jean Pierre Antelo.
El financiamiento sostenible apareció como uno de los pilares para esa transición. Incorporar criterios ambientales, sociales y de gobernanza, desarrollar instrumentos financieros innovadores y movilizar inversión responsable fueron los elementos que el diálogo identificó como esenciales para canalizar recursos hacia cadenas de valor sostenibles, bioeconomía, infraestructura resiliente y transición energética. El PNUD reafirmó ahí su papel de articulador, vinculando prioridades nacionales con experiencias internacionales como la Mesa de Finanzas Sostenibles o los foros internacionales sobre el mismo tema.
El diálogo también dejó algo más concreto: la necesidad de avanzar en una agenda de integración económica entre Bolivia y Brasil, aprovechando la complementariedad productiva entre Santa Cruz y Mato Grosso. La experiencia de SEBRAE abrió posibilidades para fortalecer a las micro y pequeñas empresas y los mecanismos de articulación público-privada, sentando las bases de una cooperación binacional que podría consolidar cadenas de valor compartidas.
El encuentro concluyó con una hoja de ruta orientada a fortalecer la colaboración entre Estado, sector empresarial, cooperación internacional e instituciones de apoyo al desarrollo productivo: convertir las alianzas en proyectos concretos, movilizar financiamiento sostenible y consolidar al sector privado como aliado estratégico de una Bolivia más competitiva e inclusiva.
Muschett insistió en que el PNUD trabaja desde la construcción de acuerdos, bajo la premisa de que ningún actor enfrenta solo estos desafíos. Se prevé una participación más activa del sector empresarial como paso necesario para convertir el diálogo en resultados medibles para Bolivia.
"Fortalecer nuestras democracias e instituciones claramente no es una agenda ajena a la economía, sino una condición estructural para su desempeño y su sostenibilidad en el tiempo", concluyó la directora regional del PNUD.





















