La Fundación Profin ganó el premio Superhéroes del Desarrollo 2025 del Banco Interamericano de Desarrollo - BID por su Proyecto Bio Negocios Guarayos, que fue creado con el objetivo de reducir la deforestación mediante acciones de inclusión financiera, el acceso a mercado, a la educación medioambiental, para promover el aprovechamiento forestal sostenible de las comunidades indígenas en la Amazonía de Bolivia, específicamente en la provincia Guarayos.
“Artesanía Marilina” las hamacas que tejen futuro en Urubichá
En Urubichá, al norte de Santa Cruz, el arte del tejido se convirtió en el hilo que une sueños, cultura y desarrollo. Marilina Choré y Eloisa Chichín, dos mujeres que aprendieron a tejer desde niñas, transformaron una costumbre heredada en un emprendimiento sostenible gracias al apoyo del proyecto Bionegocios Guarayos. Antes trabajaban solas, sin saber calcular costos ni ganancias. Hoy dirigen un pequeño taller donde, junto a otras mujeres, fabrican hamacas, manteles y bolsones hechos a mano con materiales del bosque. A través de la educación financiera, aprendieron a administrar su negocio, calcular precios, ahorrar e invertir con propósito. Su taller se convirtió en un espacio de colaboración y aprendizaje, donde cada puntada refleja su historia de superación.
“El proyecto nos abrió la mente. Nos enseñó que no solo es tejer: es planificar, ahorrar y soñar en grande”, Eloisa.
Gracias a lo aprendido, venden en ferias y reciben pedidos desde Santa Cruz y otras ciudades del país e incluso sus tejidos se han llevado al exterior. Han implementado un sistema de ahorro, reinvierten en materiales y están explorando nuevas líneas para incluir en sus productos: piezas de arcilla, decoración y cuadros pintados.
El acompañamiento de Fundación PROFIN, Solidar Suiza, IBIF y WWF fue clave para que Marilina y Eloisa pasaran de vender al azar a planificar, producir y comercializar con visión empresarial. Con el capital semilla, ampliaron su producción y mejoraron la calidad de sus tejidos, llevando sus productos a ferias y ciudades del país. Hoy, sus hamacas no solo adornan hogares, representan la fuerza de las mujeres guarayas que apuestan por la autogestión, la sostenibilidad y la esperanza. En cada tejido, estas artesanas demuestran que el desarrollo sostenible también se construye con las manos.
Bartolina, la mujer que convirtió el fruto del bosque en esperanza
En el corazón verde de Guarayos, entre el murmullo de los árboles y el aroma de la tierra húmeda, vive Bartolina, una mujer guaraya que transformó su historia personal en una inspiración para toda su comunidad. Durante años, ella observó cómo los bosques se reducían y las oportunidades escaseaban. Bartgwagwasú, que en su lengua significa fruto del bosque, una iniciativa que nació del deseo de aprovechar responsablemente los recursos naturales y demostrar que es posible producir sin destruir.
“El bosque siempre fue nuestro sustento, pero también nuestro hogar”, Bartolina.
Su camino no fue sencillo. Tras la pandemia y los incendios forestales que arrasaron con parte de la Amazonía boliviana, Bartolina enfrentó la pérdida de su padre, su mayor apoyo, y un contexto económico adverso que dejó a muchos sin ingresos ni acceso al sistema financiero. Fue entonces cuando encontró en el proyecto Bionegocios Guarayos una oportunidad para reconstruirse. Con el acompañamiento de la Fundación PROFIN, WWF, IBIF y Solidar Suiza, accedió al Fondo de Capital Semilla y a la metodología de los Grupos Autogestionados de Emprendedores (GAE), espacios donde aprendió a administrar su negocio, ahorrar colectivamente y planificar su crecimiento. “Antes no sabía cuánto valía mi trabajo. Hoy entiendo que lo que hacemos tiene valor porque cuida el bosque y da vida a otras familias”, cuenta emocionada.
Hoy, Bartgwagwasú produce aceites, champús y cosméticos naturales elaborados con el fruto del cusi, generando ingresos para mujeres de comunidades vecinas que comercializan sus productos. Su emprendimiento se ha convertido en un círculo virtuoso de inclusión financiera, liderazgo femenino y conservación ambiental. Cada frasco que sale de su taller lleva consigo una historia de resiliencia y orgullo indígena. Bartolina sueña con estudiar bioquímica para mejorar la calidad de sus productos y seguir impulsando la economía local sin dañar el bosque que la vio crecer. “Si el bosque vive, nosotros también”, dice con firmeza. Su historia, reconocida por el premio Superhéroes del Desarrollo 2025 del BID, es la prueba de que cuando una mujer cree en sí misma, puede cambiar el destino de toda una comunidad y sembrar esperanza donde antes solo había incertidumbre.
Las historias de Bartolina en Guarayos y de Marilina y Eloisa en Urubichá reflejan el verdadero espíritu del proyecto Bionegocios Guarayos: mujeres y comunidades que encuentran en la educación financiera, la autogestión y el aprovechamiento sostenible del bosque, las herramientas para transformar su realidad. Detrás de cada producto —una hamaca tejida, un frasco de aceite de cusi o una pieza artesanal— hay una historia de esfuerzo, aprendizaje y esperanza que demuestra que el desarrollo sostenible es posible cuando las personas son el centro del cambio.
Desde Fundación PROFIN, junto a sus socios WWF, IBIF y Solidar Suiza, y con el apoyo de BID Lab, la Embajada de Suecia y la Unión Europea, reafirman su compromiso con la inclusión financiera, el liderazgo de las mujeres y la conservación del patrimonio natural de Bolivia. Cada paso que dan junto a estas comunidades fortalece su propósito institucional: construir un país más justo, resiliente y sostenible, donde el bosque no solo se conserve, sino que sea fuente de vida y de futuro para quienes lo habitan y lo protegen.


















