La sostenibilidad en 2026 es, ante todo, una cuestión de gobernanza. El gran reto para nuestras organizaciones es cerrar la brecha entre la estrategia y la ejecución verificable.
He querido comenzar el año con un artículo que muestre un poco el panorama general mundial de la Sostenibilidad para este 2026 y ajustarlas a la realidad del entorno boliviano. Teniendo en cuenta que ya tenemos riesgos1 establecidos a nivel mundial los cuales debemos tener mapeados para nuestras estrategias actuales y futuras en aspectos de la sostenibilidad.
Tengamos en cuenta que nos encontramos en un actual escenario de "policrisis", donde los riesgos climáticos, tecnológicos y geopolíticos convergen simultáneamente, para el cual la sostenibilidad ha dejado de ser un complemento reputacional para convertirse en el núcleo de la continuidad del negocio. Para los líderes bolivianos, navegar este entorno exige una transición de la simple "conciencia" al desarrollo de capacidades estratégicas.
A continuación, presento las 10 tendencias globales clave para 2026 y su hoja de ruta de adaptación a la realidad nacional:
Las 10 Tendencias Globales de Sostenibilidad2
- Resiliencia como Estrategia de Negocio: La sostenibilidad hoy significa asegurar la operatividad de los modelos de negocios ante disrupciones climáticas y choques geopolíticos.
- ESG Integrado a indicadores financieros (como el EBITDA): Los indicadores ambientales, sociales y de gobernanza se consolidan en los sistemas de incentivos de la alta dirección, dejando de ser meros discursos.
- Reporte ágil y transparente: Reportes más simples y claros, orientados a los grupos de interés prioritarios, permitiendo que las empresas se enfoquen en el análisis estratégico y la transparencia radical.
- Ética de la IA y Gobernanza: La gestión responsable de algoritmos y la ciberseguridad se vuelven pilares de la confianza corporativa. Factor que ha sido identificado como riesgo clave a corto y largo plazo.
- Derechos Humanos y Debida Diligencia: El cumplimiento pasa de ser contractual a un criterio real de selección de socios en toda la cadena de valor. Debida diligencia a lo largo de la cadena de producción.
- Negocios Nature-Positive: La inversión en capital natural y restauración de ecosistemas se integra como un activo financiero estratégico. Entra muy fuerte la protección a la Biodiversidad.
- Trazabilidad y Pasaporte Digital: La transparencia total del origen del producto es indispensable para el acceso a mercados internacionales. Toma fuerza un claro enfoque de Ciclo de Vida del Producto.
- Circularidad de Nueva Generación: El enfoque se desplaza hacia modelos de negocio circulares que reducen la dependencia de materias primas vírgenes. Especialmente en empaques, impulsada por regulaciones que exigen materiales reciclables y menor dependencia de materias vírgenes.
- Descarbonización y Barreras Verdes (CBAM): Los impuestos al carbono en frontera obligan a las empresas exportadoras a descarbonizarse para mantener su competitividad. Resulta que ya no sólo la calidad y el precio es un criterio de comprar si no el valor de las emisiones del producto.
- Co-resiliencia en el Sur Global: Las compañías pasan de buscar "costos bajos" a co-construir resiliencia social y climática con sus comunidades locales.
Adaptación a la Realidad Boliviana: Desafíos y Oportunidades
Para las empresas en Bolivia, estas tendencias no deben verse como exigencias lejanas, sino como herramientas para mitigar los riesgos identificados por el Foro Económico Mundial y bases para construir modelos empresariales ajustados a tendencias internacionales con las que algún momento se tendrá que cumplir.
- Resiliencia ante la Confrontación Geoeconómica: El riesgo número uno a corto plazo es la confrontación geoeconómica. En Bolivia, esto se traduce en volatilidad cambiaria e inflación. Las empresas deben adoptar la trazabilidad y circularidad (Tendencias 7 y 8) no solo por ética, sino para optimizar costos operativos y reducir la dependencia de insumos importados, además exigen que las empresas fortalezcan su gobernanza y transparencia para reconstruir la confianza.
- Gestión del Riesgo Climático y Biodiversidad: Bolivia enfrenta una alta vulnerabilidad ante sequías e incendios forestales, riesgos alineados con las "amenazas extremas" a largo plazo. Adoptar un enfoque Nature-Positive (Tendencia 6) permite a sectores como el agroindustrial y minero boliviano transformar la biodiversidad en un activo estratégico, facilitando el acceso a financiamiento verde de organismos internacionales. Lo mismo aplicable a otras cadenas productivas.
- Co-resiliencia del Sur Global. Esto implica integrar el riesgo social y ambiental en la planificación local, apoyando a las PyMEs proveedoras para que sean aliadas estratégicas y no "externalidades".
- Acceso a Mercados y el CBAM: Con el mecanismo de ajuste en frontera de la UE (CBAM) plenamente vigente en 2026, exportaciones de productos claves de diferentes cadenas productivas (ejemplo: el estaño, zinc y plata) enfrentan desafíos de costos. La descarbonización (Tendencia 9) es ahora el requisito de entrada para el mercado europeo.
En Conclusión, la sostenibilidad en 2026 es, ante todo, una cuestión de gobernanza. El gran reto para nuestras organizaciones es cerrar la brecha entre la estrategia y la ejecución verificable. Aquellos líderes que logren integrar la tecnología y la resiliencia climática en su toma de decisiones diaria no solo protegerán su valor, sino que liderarán la reconstrucción de la confianza en un entorno polarizado.
Referencias Bibliográficas
- Word Economi Forum, The Global Risk Report 2026.
Skills4impacta, Las 11 tendencias de sostenibilidad para el 2026
Gabriela Pinaya Johannessen
Especialista en Sostenibilidad














